¿Qué está pasando con la dieta mediterránea?

4 03 2011

Hace unos meses la Dieta Mediterránea fue considerada por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad con el objetivo de salvaguardarla de su desaparición. Y es que si echamos un vistazo a la noticia publicada hoy en rtve.es entenderemos por qué es tan importante conservarla.

La conclusión de la Encuesta Nacional de Ingesta Dietética Española (ENIDE) 2011, es que el sobrepeso y la obesidad en España, que afectan al 56% de los adultos y al 77% de los niños y adolescentes, no son consecuencia de que en España se coma demasiado. El problema tiene dos causas: se come de forma desequilibrada -abusando de carnes rojas, refrescos y bollería- y no se hace ejercicio -el 46% de los españoles lleva vida sedentaria-. Se consumen más grasas y proteínas de las recomendadas y menos hidratos de carbono de los debidos. Y un dato igual de alarmante es que se consume más alcohol que leche.

Como se puede apreciar los cifras son más que alarmantes, y como siempre, está presente el tándem causante de numerosas enfermedades: sedentarismo  y alimentación inadecuada.

Un dato igual de alarmante: se consume más alcohol que leche.

 

 

 

 

 

 

La antigua palabra griega diaita, de la que deriva dieta, significa estilo de vida equilibrada, y esto es exactamente lo que es la Dieta Mediterránea, mucho más que una pauta nutricional. La Dieta Mediterránea es un estilo de vida, no solo un patrón alimentario que combina ingredientes de la agricultura local, las recetas y formas de cocinar propias de cada lugar, las comidas compartidas, celebraciones y tradiciones, que unido a la práctica de ejercicio físico moderado pero diario favorecido por un clima benigno completan ese estilo de vida que la ciencia moderna nos invita a adoptar en beneficio de nuestra salud, haciendo de ella un excelente modelo de vida saludable.

 

 

 

La Dieta Mediterránea se caracteriza por la abundancia de alimentos vegetales, como pan, pasta, arroz, verduras, hortalizas, legumbres, frutas y frutos secos; el empleo de aceite de oliva como fuente principal de grasa; un consumo moderado de pescado, marisco, aves de corral, productos lácteos (yogur, quesos) y huevos; el consumo de pequeñas cantidades de carnes rojas y aportes diarios de vino consumido generalmente durante las comidas. Su importancia en la salud del individuo no se limita al hecho de que sea una dieta equilibrada, variada y con un aporte de macronutrientes adecuado. A los beneficios de su bajo contenido en ácidos grasos saturados y alto en monoinsaturados, así como en carbohidratos complejos y fibra, hay que añadir los derivados de su riqueza en sustancias antioxidantes.

Todos deberíamos poner nuestro grano de arena para conservar esta riqueza por la que España y otros países Mediterráneos se han caracterizado y apostar por un estilo de vida saludables, el cual debemos transmitir a los pequeños tal y como fue transmitido por nuestros mayores.


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